Mi mesa es el suelo donde escribo
y descompongo el tiempo en cada palabra
me doy vueltas como un trompo
alrededor de un manzana
y en cada esquina
me sigue la oscuridad
corro a prisa y tropiezo con las horas
se me caen de las bolsas
las carcajadas
y los libros dormidos de Winett de Rocka
se despiertan para hablarme de “Planeta sin rumbo”